¿Qué son los fotogramas por segundo?

A la hora de trabajar en un proyecto de video, es importante comprender cómo influencian las velocidades de fotogramas en el aspecto final de su producto visual. La mayoría de nosotros sabe que los clips de video son solo una secuencia de imágenes (o fotogramas) reproducidas una tras otra, y allí es donde entra el término "velocidad de fotogramas". También conocida como frecuencia de fotogramas, la velocidad de fotogramas es la cantidad de veces que una cámara captura una imagen para crear un video. Esta medición también se usa para gráficos de computadora y videojuegos. Por lo general, la velocidad de fotogramas se define como "fotogramas por segundo" (o FPS). 


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¿Cómo perciben nuestros ojos los fotogramas?
La visión de cada persona es diferente, pero el individuo promedio puede procesar aproximadamente 150 fotogramas por segundo. También hay una "frecuencia de actualización", que nos indica cuán rápido fluctúan los fotogramas. Esta se mide en hertz (Hz), y cuánto más rápido fluctúe una imagen en la pantalla, más realista luce a simple vista. 

El concepto de frecuencia de actualización se originó en las antiguas salas de cine, donde los encargados de la proyección parpadeaban cada fotograma varias veces para ayudar a reducir la irregularidad del movimiento. Así que cuando hablamos de velocidad de fotogramas (por ejemplo, 24 FPS), nos estamos refiriendo a la cantidad de imágenes únicas que se reproducen cada segundo. De igual forma, si la frecuencia de actualización es de 72 Hz, eso significa que cada fotograma se está reproduciendo (o "actualizando") tres veces.   

Antiguos estándares de velocidad de fotogramas
Entonces, ¿cómo decidían los pioneros de la producción cinematográfica un estándar de FPS? Las primeras películas mudas tenían una variedad de velocidades de fotogramas, que podían ir de 16 a 24 FPS, y eso podía incluso cambiar en tiempo real para adaptarse al sentimiento de una escena específica. Esto se debe a que la cinta de la cámara se avanzaba de forma manual, así que el operador de la cámara tenía control total sobre la velocidad de los fotogramas. Los debates en relación con la velocidad de fotogramas ideal continuó, y durante esta época, se citó a Thomas Edison diciendo que 46 FPS era la velocidad de fotogramas más lenta posible que no causaría fatiga ocular. 

Para finales de la década de 1920, las películas mudas habían incrementado su velocidad de fotogramas a entre 22 y 26 FPS. Cuando por fin se introdujo el sonido en 1926, los cineastas y los cines tuvieron que decidir una velocidad de fotogramas definitiva, con el fin de evitar fluctuaciones en la velocidad del audio. Allí fue cuando 24 FPS se convirtió en la norma. La predicción de Edison también resultó ser correcta, ya que los proyectores utilizan una frecuencia de actualización mínima de 48 Hz (es decir, cada fotograma aparece dos veces).  

Velocidad de fotogramas en el mundo cinematográfico actual
En la industria cinematográfica actual, 24 FPS se ha convertido en la norma para las películas de 35 mm, aunque algunos directores y cineastas han estado experimentando con nuevas velocidades de fotogramas para alcanzar distintos estilos visuales. 

Por ejemplo, Peter Jackson (director de la serie del Señor de los anillos) fue famoso por filmar El hobbit a 48 FPS, lo cual resultó en mucho mayor detalle e imágenes realistas. No obstante, también le falta la calidad onírica que la gente asocia con las películas. En su lugar, luce más como un video de naturaleza en HD que uno vería en una sala de exposición de televisiones, así que requiere efectos especiales y maquillaje más elaborados para que siga siendo creíble. 

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